Deseos y perjuicios
Deseos y perjuicios Tú, que no me deseas, déjame que te explique: hay deseos y deseos. Hay deseos que suceden, como una brisa que hace levantar la cara o el roce inesperado de tu mano, y otros deseos que somos. Deseos que se te meten por los ojos y no paran hasta haberte agarrado el








