Y al séptimo día

UNA RECOMENDACIÓN: elijan una semana del año y lean un poemario de Vanesa Pérez-Sauquillo al día. Tiene siete. Comenzarán con Estrellas por la alfombra (Hiperión, 2001) y acabarán con El dado azul (Poética y peatonal, 2017). Entre medias Vocación de rabia (Universidad de Granada, 2002), Invención de gato (Calambur, 2006), Bajo la lluvia equivocada (Hiperión, 2006), Climax Road (Ediciones Rialp, 2012) y La isla que prefieren los pájaros (Calambur, 2014). Después de este atracón de literatura, les aseguro que se elevarán unos centímetros del suelo, y probablemente muchos de ustedes querrán más.

Han pasado dieciséis años y a partir de entonces aproximadamente cada dos, Pérez-Sauquillo ha sorprendido a sus lectores con un nuevo título. Y digo «ha sorprendido» porque sus libros, a la vez que son la continuidad de un mismo y sólido proyecto de escritura, evocan sin embargo atmósferas y paisajes diferentes. Ahora y gracias a la antología que ha publicado Ars Poética, El sueño intacto, la evolución y coherencia de la autora puede apreciarse en su conjunto a través de una selección de poemas de los siete volúmenes arriba mencionados, además de algunos inéditos. De París a Irlanda, de Lisboa a los Estados Unidos, la escritora integra con soltura el imaginario anglosajón –El ciclo artúrico, los bosques de Connecticut, el mito de Ofelia con todas sus fragancias, la traducción de Dylan Thomas que realizó junto a Niall Binns, la poesía de E.E Cummings– en el tuétano de la tradición popular española: composiciones que parecen agitarse por un duende burlón y que piden a gritos ser cantadas. En su poesía un deseo incontrolable no está reñido ni con el humor ni con el desasosiego. Y el realismo de algunas de sus escenas deja paso a otros momentos de fantasía.

Desde que apareciera Estrellas por la alfombra (Premio Poesía Joven Antonio Carvajal) en el año 2001, cuando Vanesa Pérez-Sauquillo tenía tan solo veintidós años, su voz se ha asociado en repetidas ocasiones al irracionalismo. No cabe duda de que las imágenes que propone en sus versos, atravesadas por el sueño –ese sueño intacto que da título a la antología de Ars Poética– y una pasión irrefrenable, en la tradición del amour fou que tanto impresionó a los surrealistas franceses, parecen producto de una delirante fuerza romántica. Esta pulsión tan suya llegó a su máxima expresividad cinco años más tarde con Bajo la lluvia equivocada (Premio Poesía Joven de la Comunidad de Madrid), donde debido a un mayor dominio del lenguaje poético, consolidó su propia manera de decir. Sin embargo, lejos de agotar las reservas de su inspiración, pocos meses antes, también en 2006, publicó un libro que abría un nuevo e inesperado universo literario, me refiero a Invención de gato. Con este título la escritora se acercaba a emociones poco transitadas por la poesía española contemporánea: el miedo y el extrañamiento. Es en esta segunda vertiente de su poética donde debemos inscribir Climax Road, La isla que prefieren los pájaros o El dado azul, libros en los que la poeta se hace narradora, describe escenas y dibuja personajes, como el fascinante y tierno Pat Goesby, arquetipo del bohemio que parece haber sido recortado de La vida instrucciones de uso, de Perec.

Alejada de las últimas modas (spoken word, neoconceptualismo, polipoesía), la propuesta de Vanesa Pérez-Sauquillo no responde tampoco a un clasicismo conformista y explora precisamente los límites del género. Antes me refería al humor y al desasosiego. Y también a la revisión de cierto imaginario anglosajón. Es aquí donde encuentra su tono la particularísima voz de la poeta que ahora queda condensada en esta antología, El sueño intacto.

Ignacio Vleming
Revista Nayagua nº 29
Escaparate Antologías

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