La xana Llara

La xana Llara

«La xana Llara, de Covadonga, no pensaba más que en reír. Creo que tenía tendencia a la melancolía. Solo invitaba a su palacio en las profundidades del lago a los hombres que le parecían más divertidos.
“Los humanos las llaman patas de gallo”, me dijo un día al oído. “Son como ramas que salen de sus ojos, árboles de la risa. Fíjate bien cuando te encuentres uno. Ese es el secreto: si quieres ser feliz junto a un hombre, busca siempre al de las patas más grandes. No te equivocarás”.
Algo de razón tendría. Desde luego, sus fiestas eran míticas. Las carcajadas llegaban a las cumbres de los Picos de Europa.
No sé si alguna vez querré atraer a un hombre. Pero si lo hago, seguiré su consejo. Tendrá árboles en los ojos.»

Silvania de Aquinor
Papiro 112

(Deseos de nunca acabar.
Vanesa Pérez-Sauquillo
con ilustraciones de Fernando Vicente.
Lumen Ilustrados, 2017)

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